Mostrando las entradas con la etiqueta interdisciplina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta interdisciplina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de marzo de 2021

Disciplina, interdisciplina y transdisciplina (fragmento de artículo)

 

Salvador Mora Velázquez

El punto de partida que sugerimos debe aclarar tres referentes que se impli- can en la construcción del método, técnicas que orientan las investigaciones y resultados. Sin embargo, debemos considerar que el concepto de disciplina va más allá de una primera aproximación a una serie de conocimientos que determinan una rama particular de saber. Esta simple definición no es sufi- ciente en la medida en que adolece de una revisión del programa de inves- tigación al que se enlaza la existencia de un saber disciplinario, es así que el conocimiento disciplinar está determinado por una perspectiva unitaria (por el campo de estudio) que establece: 

[...] una secuencia de teorías científicas, con continuidad espacio-temporal que relaciona a sus miembros según un plan inicial común, éstos facilitan el abordaje teórico, la sistematización y socialización; estas cualidades conlle- van a plantear que la investigación se realice atendiendo al principio de redes de problemas o de comunidades científicas, bajo la concepción de Progra- mas de Investigación, lo que permitiría conferirle un carácter institucional a la acción investigativa, además de promover una acción interdependiente en la producción de conocimiento.1 

Si bien hacemos uso del programa de investigación, asumimos que una disciplina se configura en un proyecto institucional, a partir de la con- solidación de su objeto de estudio hasta lograr su autonomía y el estable- cimiento de sus teorías, métodos, técnicas y estrategias de investigación; así como la determinación de espacios donde se desarrolla el proceso de enseñanza, transmisión de conocimiento y la práctica profesional.2 Sin olvidar el aspecto de la construcción de una comunidad científica que a manera de redes académicas produce, intercambia y evalúa su objeto de estudio al interior de su campo disciplinar, la disciplina se descubre como un espacio con capacidad autológica para encontrar, al interior de la misma disciplina, los elementos y procesos explicativos que definen y evalúan su rama de saber. 

En virtud de lo anterior, impulsando en esta digresión, podemos consi- derar que un campo disciplinar determina a los individuos, miembros o no, a experimentar una serie de prácticas que definen los protocolos que determinan la actuación de esa comunidad académica.Así, una disciplina es un campo académico donde existen una pluralidad de actores definidos por relaciones objetivas, quienes desde la posición que ocupan en el campo participan de la distribución del poder o capital “cuya posición determina acceso a específi- cos beneficios inherentes a cada campo, así como una relación de acuerdo a otras posiciones”.3 Como hacemos notar, la pluralidad de actores y el lugar que ocupan en la estructura o campo establece una función, por lo que po- demos señalar que un campo académico es: 

[...] un espacio complejo compuesto por productores (investigadores y aca- démicos), distribuidores (profesores e instancias de difusión), consumidores (estudiantes, investigadores y estudiosos) e instancias legitimadoras y distribui- doras del bien (universidades e institutos de investigación). El capital eficiente es el cultural que puede ser adquirido por los estudiantes y legitimado a través de títulos y certificaciones. Asimismo, este capital cultural puede transformar- se en capital simbólico de reconocimiento cuando se acumula y los grupos en el poder lo reconocen; entonces los sujetos ascienden a una posición elevada, y adquieren el reconocimiento y la capacidad para definir lo que es legítimo y valioso en el círculo en el que se desenvuelven.4 

Desde esta perspectiva, la metáfora espacial de los campos, planteada por Pierre Bourdieu y que, de cierta manera, Berthelot retoma para descri- bir y definir el desarrollo de una disciplina, nos lleva a valorar la dimensión histórica e institucional de una disciplina para hablar del porqué y para qué hacemos investigación. 

Ahora bien, debemos dar cuenta de las contingencias del saber discipli- nar no sólo porque estamos frente a un sistema mundo que se vuelve com- plejo sino porque la aparición de la complejidad se da a partir de un sistema social que es incapaz de establecer vínculos de relación entre sistema/entorno (Luhmann). Es decir, la complejidad representa “la sobreabundancia de rela- ciones, de posibilidades, de conexiones”5 que impide, por ejemplo, que al in- terior del subsistema de la política haya la capacidad política y administrativa en las agencias de gobiernos, en los tomadores de decisiones, en los actores de la sociedad civil para encontrar soluciones. Esta contingencia se extiende a las disciplinas, pues del mismo modo el conocimiento enfrenta una falta de capacidad para sistematizar y ofrecer una interpretación de los procesos y re- laciones que determinan el mundo social. 

La incremental complejidad acarrea una creciente diferenciación funcio- nal hacia el interior de cada uno de los subsistemas que componen el sistema social.6 Esta reorganización funcional de la sociedad, bajo un modelo acéntri- co, constituye un momento evolutivo del sistema social, lo que permite con- solidar la existencia de subsistemas que se robustecen a partir del desarrollo de su autonomía y posibilidad autopoiética para producir los elementos que permitan su reproducción. De esta manera, podemos advertir que la existen- cia de sistemas complejos es uno de los momentos de la evolución del sistema social para el cual el conocimiento disciplinar no estuvo preparado. 

Es así que consideramos a la interdisciplina como una propuesta teórica que al interior de las comunidades académicas ofrece: 

[...] expandir la mirada de las dinámicas intransitivas que acuden al agotamiento de teorías y metodologías. En otros términos, la interdisciplinariedad bien eje- cutada, por grupos de científicos con marcos teóricos comunes, permite ren- dir cuenta de las articulaciones entre dominios disciplinarios quebrados por el aislamiento del conocimiento multidimensional a partir de una supuesta her- menéutica crítica.7 

Se debe evidenciar que el desarrollo de un saber interdisciplinario está expuesto a las resistencias que manifiestan disciplinas que abiertamente se opo- nen a reconocer la teoría de los sistemas complejos, una propuesta teórica que busca encontrar, con base en el trabajo colaborativo, avances importantes en las disciplinas de manera singular.Al mismo tiempo que ocurre lo anterior, hay otras ciencias que se abren a la teoría de los sistemas complejos, pero hay contingencias en su receptividad. Incluso, podríamos hablar de una disputa de paradigmas en el que está involucrada la teoría de los sistemas complejos. A saber, esta pugna aún no definida nos pone frente a múltiples teorías expli- cativas en las ciencias sociales. 

Sin omitir el cambio de paradigma que implica pensar desde la simpli- cidad a la complejidad, la interdisciplina está determinada por la existencia de lo complejo, que establece: 

[...] cuáles son las condiciones que debe reunir dicha metodología. En este contexto, metodología “adecuada” significa que debe servir como instrumento de análisis de los procesos que tienen lugar en un sistema complejo y que ex- plican su comportamiento y evolución como totalidad organizada.8

Es por eso que la interdisciplina no es la adición de saberes o disciplinas, o incluso de estudios parciales que atienden un fenómeno, sino que cuando nos hemos referido a la multiplicidad de interacciones asumimos que las co- rrespondencias en las relaciones definen el vínculo que ocurre entre el todo y las partes. Sin embargo, debemos reconocer que muchos de los trabajos interdisciplinarios o pluridisciplinarios cometen errores, pues sólo son ejerci- cios de investigación de convergencia disciplinar en el que se busca, desde su propia perspectiva (método, técnica, instrumento de validación), ofrecer una respuesta a un mismo objeto de estudio, sin exponerse a ser impugnados en su capacidad explicativa, tratando de salvaguardar su autonomía e indepen- dencia como disciplina. 

Nuestro reto es trascender estudios disciplinarios o incluso esas mira- das que adicionan saberes, suponiendo que realizan trabajos con carácter in- terdisciplinario. Orientar nuestro esfuerzo hacia la transdisciplina se debe a que el conocimiento se construye con base en una agenda de investigación abierta a la innovación y que, a su vez, busca explicaciones inclusivas a temas que demandan la atención de saberes que a fortiori se involucran en el trata- miento de asuntos urbanos, estudios regionales, temas sobre violencia, pro- blemas ambientales, entre otros. Estamos más próximos al planteamiento de Jean-Claude Passeron, quien consideraba que la convergencia de las ciencias sociales está determinada por factores geo-históricos, por lo que el contexto espacio-temporal de los fenómenos sociales condiciona a que haya múltiples posibilidades de estudio, ya sea métodos, programas de investigación, etcéte- ra, pues la realidad es inabarcable y es imposible que pueda contenerse en un marco de análisis único. 

Si hay un atributo o capacidad que debe desarrollar el estudioso o es- tudiante en las ciencias sociales es reconocer que: 

[...] el científico es un trabajador de la prueba, un trabajador de la explicación; en las ciencias sociales es también un trabajador del contexto, como dice Jean- Claude Passeron, porque no existe un hecho social que no implique una rela- ción con un determinado contexto de tiempo y de lugar. Es lo que el citado autor llama “propiedad deíctica” de los hechos sociales, es decir, los hechos so- ciales siempre implican una referencia implícita o explícita a actores sociales y a circunstancias de tiempo y de lugar.9 

De las ideas anteriores derivamos que la transdisciplina, más que la in- terdisciplina, alienta una discusión que garantiza el diálogo a partir de las re- laciones e interacciones al interior de las disciplinas sin estar acotado por las fronteras establecidas por los programas, métodos y técnicas de investigación. Es así que la transdisciplina es: 

[...] un proceso de construcción del conocimiento a través de constantes, nu- merosos y fecundos trabajos teórico-empíricos, abiertos a las tendencias hete- rogeneizantes consustanciales a toda realidad. La transdisciplina está relacionada con el cruce de fronteras disciplinares y de otro tipo de saberes en la construc- ción del conocimiento.10 

 

Bibliografía

1 A. Cova, A. Inciarte, M. Prieto, “Lakatos y los programas de investigación científica. Una opción para la organización investigativa nacional”, Omnia, vol. 11, núm. 3, Maracai- bo, Universidad del Zulia, 2005, pp. 83-108. Disponible en <https://www.redalyc.org/ pdf/737/73711304.pdf> (consulta: 16 de enero de 2020). 

2 Cfr. Jean-Michel Berthelot, La construcción de la sociología, Buenos Aires, Nueva Visión, 2003 

3 Aquiles Chihu,“La teoría de los campos en Pierre Bourdieu”, en Polis, núm. 98, México, uam-Iztapalapa, 1999, pp. 182-183. Disponible en <https://polismexico.izt.uam.mx/in- dex.php/rp/article/view/336/331> (consulta: 16 de enero de 2020).

4 Rosalba Angélica Sánchez Dromundo, “La teoría de los campos de Bourdieu como es- quema teórico de análisis del proceso de graduación en posgrado”, Revista Electrónica de Investigación Educativa, vol. 9, núm. 1, Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo, 2007. Disponible en <https://redie.uabc.mx/redie/article/view/161/1032> (consulta: 16 de enero de 2020).

5 Ignacio Izuzquiza,“Introducción”, en Niklas Luhmann, Sociedad y sistema: la ambición de la teoría

 6 Cfr. Danilo Zolo, La democracia difícil, México,Alianza Editorial, 1994.

7 Ronald Rivera Alfaro, “La interdisciplinariedad en las ciencias sociales”, Reflexiones, vol. 94, núm. 1, San José, Universidad de Costa Rica, 2015. Disponible en <https://www. redalyc.org/jatsRepo/729/72941346001/html/index.html> (consulta: 21 de enero de 2020). 

8 Rolando García, “Interdisciplinariedad y sistemas complejos”, Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, vol. 1, núm. 1, Buenos Aires, Universidad Nacional de La Plata, 2011, p. 67. Disponible en <https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&es rc=s&source=web&cd=1&ved=2ahUKEwjowLjJxZXnAhUI2qwKHQDDHQQFjAAegQI AhAB&url=https%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fdescarga%2Farticulo%2F3869767.pd f&usg=AOvVaw3qBUfsCLJPhjz_2T7tKUWm> (consulta: 21 de enero de 2020). 

9 Martha Rizo García y Tania Rodríguez Mora, “Epistemología y habitus académico en la enseñanza de la investigación. Entrevista a Gilberto Giménez Montiel”, Andamios. Re- vista de Investigación Social, vol. 13, núm. 31, mayo-agosto, México, Universidad Autóno- ma de la Ciudad de México, 2016. Disponible en <http://www.scielo.org.mx/scielo. php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632016000200177> (consulta: 21 de enero de 2020)

10 Enrique Luengo González,“La transdisciplina y sus desafíos a la universidad”, en Enrique Luengo González (coord.), Interdisciplina y transdisciplina: aportes desde la investigación y la intervención social universitaria, Guadalajara, iteso, 2012, p. 11. 

 

 

 

 

 

conversatorio 1 (segunda parte) proyecto Papime 303319

Esbozo histórico de la ciencia y la tecnología en relaciones internacionales

 

Marco Antonio Lopátegui Torres

 

Los cambios estructurales que ha enfrentado la sociedad internacional a consecuencia del desarrollo tecnológico, científico e industrial, han sido innegables desde la concepción internacional del desarrollo con base en los mayores avances de estas tres cuestiones.6 

Desde la visión determinista del desarrollo científico y tecnológico, la noción de progreso ocupa un lugar fundamental y estuvo en boga en la época de la industrialización, de la producción masiva y el auge económico, bajo la concepción de que, por fin, el hombre había triunfado y se había impuesto sobre la naturaleza. 

Según esta corriente, postulada por administradores, internacionalistas, ingenieros, y presente en el imaginario colectivo popular, la tecnología actúa como motor del cambio social, siendo también determinista de la historia. Esto quiere decir que la implementación de una tecnología específica causa transformaciones sociales, moldea y condiciona las conductas, las costumbres y el funcionamiento general de la sociedad que la acoge. Es como una piedra que viene del exterior y trastoca todos los aspectos de la vida pública y privada. 

Por ejemplo, puede afirmarse que la Europa del siglo XV no estuvo en la capacidad de emprender su travesía de descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo hasta que tuvo el conocimiento de la brújula y de otros aparatos de navegación, o que la Revolución Protestante encabezada por Martín Lutero no hubiera sido posible –ni tan siquiera imaginable– de no ser por la difusión de la imprenta en Europa. Ahora, acercándose un poco más a este tiempo, se podría decir que la expansión de las ciudades no hubiese sido posible sin la nueva organización social de la producción en torno a centros de trabajo, hecho que fue reforzado con la utilización del automóvil. No obstante, no debe dejarse de lado que, en la base del avance tecnológico se encuentra el ámbito social, político y económico de una sociedad con un marco normativo y de costumbres que permite la evolución de éste. 

El conocimiento científico y tecnológico se constituye como una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y es un elemento in- dispensable para impulsar el desarrollo económico y social de un Estado, así como para hacer frente a las distintas amenazas o riesgos naturales y sociales. Por ello, se ha convertido en una herramienta necesaria para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales. 

La ciencia y la tecnología han estado presentes en las relaciones internacionales –entendidas éstas como vínculos entre comunidades políticas diferenciadas– desde los descubrimientos que la época del Renacimiento trajo consigo, cuando se comenzó a indagar y cuestionar tanto la naturaleza del ser humano como la su entorno y los procesos que se creía que eran inmutables como la rotación y traslación de la Tierra, la composición del Universo, etc.

Por lo anterior, se considera que la ciencia es una actividad que tiene lugar en el seno de la sociedad y, en términos generales, está sujeta a los ya normalizados condicionamientos culturales, ideológicos, políticos y económicos. Por ello, la percepción pública de la ciencia y la inserción de ésta en el mundo, siempre van cambiando en consonancia con las transformaciones sociales a través de la historia,10 aunque no todos estos procesos son de la misma envergadura. 

Prácticamente, desde dicho avance paulatino pero constante en la esfera global, la ciencia ha jugado un papel fundamental en la forma de interactuar de todo sujeto de derecho internacional. Y, además, ha generado códigos para su correcta evolución y regulación, de tal forma que se logre evitar el mal uso de ésta ponderando el beneficio y bienestar de la sociedad. 

Por otro lado, la historia de la tecnología y su auge ha estado definida por las grandes revoluciones y las grandes guerras; por ejemplo, durante la Guerra Fría y el mundo bipolar los Estados descubrieron las importantes ventajas al mantener una economía de guerra de la mano del avance científico y tecnológico. 

En cuanto a la región de América Latina, la preocupación por aprovechar las oportunidades que el conocimiento científico y tecnológico ofrecen ha 

9 En sí, la ciencia ha influido más en la vida de las personas por sus ideas que por sus productos y con esto se logró llegar a la generación de un razonamiento basado en la lógica y en la comprobación de experimentos a través del ensayo y error. Por tanto, la evolución gradual de la ciencia estuvo tocando y transformando permanentemente cada lugar del mundo donde llegase, hasta el día de hoy. Ha sido un viejo anhelo presente en las políticas desarrollistas que los países iniciaron en la segunda mitad del siglo XX. El pensamiento acerca del desarrollo, que fue madurando en la segunda posguerra –gracias al expansionismo ideológico europeo–, identificó como una de sus metas principales la lucha contra la pobreza e instaló la idea de que el éxito en tal empeño trasciende el mero crecimiento de la economía, ya que conlleva esencialmente la modernización de las estructuras sociales y el desarrollo humano integral.

También se tuvo la idea de comenzar a regular el desarrollo tecnológico, esto debido a que, en la época de guerra, los países europeos y sobre todo Estados Unidos habían tomado el liderazgo en innovaciones que atentaban de forma violenta contra la vida no sólo del ejército opositor en combate, sino también de la población civil. En ese momento, los organismos internacionales comenzaron a condenar el discurso de perpetuar la tecnología como medio de legítima defensa en relaciones internacionales y se abogó por un sistema en donde se prohibiera el desarrollo tecnológico nuclear debido a la amenaza de la destrucción mutua asegurada y en general, se rechazaron los principios de las escuelas realistas que tanto habían sido defendidas por Estados Unidos y la Reino Unido de ese entonces. 

En los primeros años del siglo XXI, la situación dio indicios de revertirse. Actualmente, la política científica y tecnológica ha sido incorporada a la agenda de los países, no sólo de los desarrollados, sino también de los que se encuentran en vías de desarrollo. La mayor parte de los países han comenzado a formular y aplicar políticas de estímulo a la innovación a través de la creación de sistemas de gestión tecnológica o grandes sistemas de innovación. Como resultado, la cooperación internacional en ciencia y tecnología ha crecido y nutre cada vez más las relaciones del mundo; de hecho, la inversión en ciencia, tecnología y educación superior ha aumentado en casi toda Latinoamérica. 

 

La agenda del medioambiente: una agenda interdisciplinaria


Eduardo Torres Alonso


Un problema no existe como tal si no es percibido y asumido de esa manera; es decir, resulta de una construcción política –subjetiva e interesada– de una comunidad17 y, para su solución, debe ser considerado como un sistema complejo. La propuesta de solución, como decisión deliberada de la autoridad, del Estado, es una política pública. Se está, pues, en el terreno de la administración pública. Al respecto, conviene recordar algunas características de las políticas públicas: 

l Estabilidad. La medida en la que las políticas son estables en el tiempo. Pero no se debe confundir estabilidad con rigidez. Contar con políticas estables no significa que las políticas no puedan cambiar en lo absoluto, sino más bien que los ajustes respondan a cambios de las condiciones económicas o a defectos de las políticas, más que a caprichos políticos. 

l Adaptabilidad. La medida en la que es posible ajustar las políticas cuando éstas fallan o cuando las circunstancias cambian. Ésta es la otra cara de la moneda de la estabilidad. Las políticas deben ser lo bastante flexibles para responder a las sacudidas o cambiar con los tiempos, pero no tanto que sean susceptibles de manipulaciones políticas. 

Coherencia y coordinación. La medida en la que las políticas se corresponden con políticas afines y son producto de medidas bien coordinadas entre los personajes que participan en su diseño y aplicación. En vista de la cantidad de piezas dinámicas que integran el proceso de diseño de políticas y la diversidad de intereses e incentivos presentes, la falta de coordinación puede ser intencional o involuntaria. 

La calidad de implementación y ejecución. Más de una política bien concebida ha quedado abandonada en el camino a causa de una aplicación precaria. Cuán bien se aplique y se haga cumplir una política depende mucho de la existencia de una burocracia capaz e independiente 

y de un poder judicial poderoso.
Orientación hacia el interés colectivo. La medida en la que las políticas 

procuran el interés público. ¿Promueven las políticas el bienestar gen- eral o canalizan beneficios privados hacia individuos, facciones o regiones específicos? Esta dimensión guarda una estrecha relación con la desigualdad, ya que los miembros de la élite tienen la influencia económica y política para modificar decisiones políticas y hacer que los favorezcan, apartándolas del interés general. 

Eficiencia. La medida en que las políticas responden a la asignación más productiva de recursos escasos. Esta característica va de la mano con el grado en el que se tiene en cuenta al público, ya que favorecer a sectores específicos en detrimento del interés general constituye por lo general una asignación ineficiente de recursos.

Además, Harold Laswell, considerado el padre de las políticas públicas, desarrolló su propuesta con un perfil trans e interdisciplinario. Como el tema de la degradación ambiental ya es percibido como un problema público, los gobiernos deben ofrecer propuestas de solución y, para ello, debe iniciarse el ciclo de las políticas públicas: 1. Identificación y definición del problema; 2. Formulación de alternativas de solución; 3. Adopción de una alternativa; 4. Implantación de una alternativa seleccionada y 5. Evaluación de los resultados obtenidos.20 

Como se ha dicho, un problema es producto de una definición hecha por un colectivo que, a la par, tiene diferentes expectativas sobre su solución y los medios idóneos para ello. Valores, creencias, interpretaciones están presentes. 

En dos palabras, contextos y circunstancias inciden en lo anterior. En suma, no hay un problema si éste no se construye. 

Un ejemplo ayuda a ilustrar lo anterior. La contaminación y la crisis ambiental son un problema, cierto, pero preocupa en grados y dimensiones diferentes a un grupo social que ha otro. A inicios de 2020, la autoridad gubernamental de la capital de México decidió prohibir el uso de bolsas de plástico en los intercambios comerciales. Esta situación, tan comentada por propios y extraños, no era objeto de discusión hace algún tiempo. 

La introducción de las bolsas de este tipo no es de larga data: a partir de la década de los setenta del siglo XX se vio su “invasión”. El empleo de bolsas y del plástico, en general, era visto como normal y hasta “natural” en la cotidianidad. Ayer como hoy, el efecto nocivo de su uso es el mismo: desintegración tardía (entre 150 y 500 años); obstrucción de cañerías, coladeras y alcantarillas, y su degradación genera compuestos altamente tóxicos como los petropolímeros.

¿A qué se debió este cambio? A un proceso de valoración en la manera en que ese objeto –las bolsas de plástico– inciden en los referentes sociales, en este caso, para el mantenimiento de la vida en el planeta. ¿Cómo se originó este giro en la sociedad? A través del éxito comunicacional de los científicos. Sí, a pesar de que sus hallazgos documentaban que el consumo de plástico generaba múltiples problemas, no fue sino hasta una efectiva campaña de comunicación social (de la ciencia), usando imágenes de bolsas nadando en los mares, por ejemplo, que a las personas les preocupó el tema. Alguien podrá no conocer el mar, pero al ver que especies animales consumían plástico se conmovió y empezó a identificar al objeto como algo que debía ser rechazado. No importa la distancia en la que se produjera el problema, el sujeto sentía que ese problema le era muy próximo y debía hacer algo al respecto. 

El gobierno de la Ciudad de México, a través de una acción legislativa (una política pública), como lo fue la reforma a la Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal, no solucionó el problema de fondo (la crisis ambiental), pero sí contribuyó en algo. Habrá que ver si el problema identificado era en realidad la crisis ambiental o solamente el uso excesivo de bolsas de plástico. 

Pongamos un ejemplo más. La revista Time nombró a Greta Thunberg como la persona del año 2019. Greta inició en 2018 un pequeño movimiento en Estocolmo, Suecia, para que los líderes políticos prestaran mayor atención al cambio climático (o emergencia climática para algunos). El 20 de agosto de ese año, la joven activista uso por vez primera la expresión “Skolstrejk för Klimatet” (huelga escolar por el clima), y pronto generó adhesiones de personas de su edad. A través del uso de las redes sociales digitales (Instagram, Twitter y Facebook) y de la viralización de su charla en el TEDxStockholm, el tema y ella empezaron a “hacer ruido”. Por su capacidad de atracción y por su discurso, la joven ha participado en la COP24 (24a. Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), celebrada en Polonia, en el Foro Económico Mundial y en la sede de las Naciones Unidas. 

Nuevamente: la evidencia científica sobre el aumento de la temperatura global ahí está desde hace tiempo, pero no había una figura pública (tan joven) que difundiera, sin tecnicismos, lo que podría pasar. Al respecto, conviene mencionar que el incremento de la temperatura generará un deshielo acelerado de los polos, incluso de lo que se conoce como los hielos perpetuos, lo que significará el incremento del nivel de los océanos, haciendo que las costas desaparezcan y provocando que las poblaciones ahí asentadas migren hacia zonas más altas. Con la migración interna esperada, “aparecerán” nuevos problemas: necesidad de fuentes labores, más espacio en las escuelas, posible traslado de enfermedades tropicales; en fin, incremento de los circuitos de marginación de las ciudades. Algunos países, como México, consideran al cambio climático como un asunto de seguridad nacional. Esto no es menor porque entonces un tema medioambiental se vuelve uno que se vincula con la preservación misma del Estado. 

De los dos ejemplos anteriores se desprende una conclusión: sin socialización no hay problemas públicos. 

 

jueves, 11 de abril de 2019

Bienvenida:

El presente proyecto de investigación PAPIME PE303319 titulado LA ENSEÑANZA DE LAS ASIGNATURAS INTERDISCIPLINARIAS EN LA FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES. Estudio que retoma parte de las materias del Plan de estudios CP/AP, en particular, algunas materias interdisciplinarias, tiene por objeto analizar la forma de aprendizaje y de producción de conocimiento que se ha venido modificando tanto por la intervención de la tecnología, como por los avances en el área de la educación en general, la pedagogía y los modelos y métodos de enseñanza. Pero sobre todo por el impacto de las consideraciones interdisciplinarias en el ámbito de la formación en educación superior.
Con la actualización y modificación por tanto de los programas de asignatura en los planes de estudio, se hace necesario e imperioso analizar desde los contenidos hasta las formas de estudio, así como la nueva aplicación del saber. Situación que ha cambiado a paso acelerado.
Consideramos que la perspectiva con la que se educa/prepara/forma a quienes se acercan a las aulas
universitarias, urge una nueva forma de enseñar y aprender, al tiempo que propone metas de vinculación e interacción de asignaturas, pero que los actuales procedimientos y procesos implicarían a su vez un cambio.
Nos proponemos, para algunas asignaturas de los planes de estudio vigentes de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública, impulsar a que cuenten con el material didáctico que contenga: objetivos de aprendizaje, logros o metas claras, pasando por la puntualización de actividades de aprendizaje que deberán marcarse acompañadas de tiempos y movimientos y, armonizados con los materiales biblio-hemerográficos que posibiliten el franco abordaje de temas que ocupen; así como proponer la ruta para el cumplimiento de los objetivos, en ellas previstos.
Al tiempo, habremos de poner el acento en el acompañamiento y orientación para el asesor/profesor/tutor que deberá, en el sistema presencial, cambiar su papel frente a grupo de orientador, a acompañador pero, al tiempo que apoye para que el estudiante encuentre el sentido de la materia, a la vez que localizando las correas de transmisión con las otras que cursa en un mismo semestre, para así lograr hilvanarlas con los conocimientos previos. Con esto lograremos un alumno autónomo gestor de su propia formación profesional.
Las modelos educativos, las herramientas didácticas, los profesores (académicos, expertos, asesores, tutores) que se implican en el proceso de enseñanza y de aprendizaje, cualquiera que sea su acento, sostienen como precepto: alentar el diálogo entre estudiantes y profesores; entre estudiantes y estudiantes. El logro académico no soslaya el apoyo institucional que debe estar presente, y que se concreta a partir de proveer/disponer materiales elaborados ex profeso e integrar, como compromiso institucional, la formación/actualización/preparación/capacitación de docentes.
A manera de digresión consideremos que el problema contextual que implica la revolución digital nos condiciona a escudriñar la interacción e integración de servicios que se potencian a partir de una lógica de con-sentido, es decir podemos reconocer que hacer uso de internet como un punto que le da un valor agregado por su uso a contenidos que se elaboran para ese medio, asimismo es de destacar que apelar al con-sentido referencia a un uso efectivo de las TIC, sino también, combinar con otros medios que expanden su capacidad de difusión. Y más aún donde la tecnología habrá e ser útil para avanzar en otro sentido, en el ámbito de las TAC es decir, donde la tecnología apoya al aprendizaje y a la producción de conocimiento.

Contingencia sanitaria y el dilema de la internacionalización de la educación superior

  Marco Lopátegui Torres Como el resto de las actividades de educación superior, la contingencia sanitaria supone un gran reto para la inter...